jueves, 16 de septiembre de 2010


Es curioso ver como pasa el tiempo.
Y con él, como cambian las personas.
Hoy mi vida es una de esas películas donde se ve la evolución del paisaje a lo largo de los días, a cámara rápida.
Hoy veo cuánto fuimos y que poco somos ahora.
Que te echo de menos cada día de mi vida. Unos más, otros menos. Cada vez son más los que menos, y cada vez es menos en los días que más.
Que te vaya bonito.

jueves, 9 de septiembre de 2010

- Cógelo! Voy a tirarlo!
- No pienso cogerlo, así que no lo tires - Le dijo ella unos metros más allá mientras se agachaba al ver una portada en el periódico que le llamaba la atención.
- Pues no lo cojas, pero te lo voy a tirar!
-Procura que pase ... (por encima de mi cabeza)- No le dio tiempo a terminar su frase. El balón de rugby la dió de lleno en la cabeza. - AU!
- Te advertí - Contestó risueño mientras se acercaba a ella.
- Me has hecho daño! - Le dijo mientras le pegaba y se reía.
La besa. Firme. Sincero. Sereno.
- No, no te pienses que así lo vas a arreglar.. au! - Sigue riendo.
- A ver que te parece esto.. - Y la empuja hacia el sillón y terminan los dos riendose abrazados.
- No, no, me has hecho pupita - Le dice ella con un poco de cuento, al más puro estilo "niña de 5 años"
- Ai, mi niña. Te quiero - Y besa su pelo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Aprendió tantas cosas de él, que aun hoy, su cara se humedece al leer antiguas palabras.
Lleva repitiéndose mucho tiempo que hoy es como es gracias a ella misma, que ha sabido elegir qué coger de cada persona. Sin embargo, la parte de él que hay en ella es superior a la de cualquier persona que haya pasado con anterioridad por su vida.
Le echa de menos. Cada uno de sus días. En cada cosa que hace y en cada conversación que mantiene. Porque son infinitas las cosas que querria coger el móvil y contárselas.
No ha vuelto a reir como solo él sabia hacerla reir. Su risa de subnormal ha desaparecido, y en su lugar se dibuja una sonrisa complaciente, para que los de su alrededor piensen que cada día está un poco mejor. Y la verdad es que funciona. Hasta ella misma cree en ocasiones haberlo superado.
Cierto es que las personas cambian. Se corrompen. Y los últimos días ya no era él. Sin embargo, es tan intenso el recuerdo de sus besos, de sus manos entrelazadas y de la cantidad de veces que encontró consuelo en su pecho, que toda corrupción y acción equivocada es poco para hacerla olvidar ese amor sin fronteras, sin cuerdas ni cadenas que lo limitasen, amor en grandes dosis, concentradas por si mañana no podía dárselas personalmente. Tan concentradas y numerosas fueron estas dósis, que ella está segura que le durarán hasta el día en que se muera. Aunque las saboree en otros labios y llegue a confundirlas por las de otras.
Le quiere, y lo hará siempre. O al menos, eso piensa ahora.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Él prometió no desaparecer.
Ella aun sigue buscándolo entre sus sábanas, en sus recuerdos e incluso en las historias que le cuentan.
Sus besos nunca más volvieron. Tampoco lo hicieron sus palabras.
Y las lágrimas borraron las pocas caricias que quedaban ya en aquella cara, consumida de tanto esperar.

sábado, 4 de septiembre de 2010


Me dijiste -se ha acabado, lo mejor para los dos.
Y pensé en decirte algo del portazo.
Te dejaste y nos dejamos la ternura en un cajón, y esa noche nos follamos en vez de hacer el amor.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Se cansó de esperar.
Porque a ella no le gustan los chicos que coleccionan besos con sabores. Que tienen una lista y al final de la noche apuntan un par de nombres.
A ella le gusta dejar huella. Aunque sea por ser esa chica que jamás apareció. Sencillamente porque no le cogiste el teléfono.